sábado, 14 de febrero de 2015

DÍAS DE VACÍO







Hay temporadas que la vida te entra en un remolino... intenso, casi brutal, emociones, vivencias, esfuerzo físico y mental, subes, bajas, y te vas diciendo, puedo con todo, por que vale el esfuerzo vivir todas estas experiencias, la viada me las pone delante, supongo que las he pedido... entonces, adelante con ellas!!
Puedes integrarlas o desbordarte... no siempre es fácil mantener el equilibrio...
Y llega un momento en que te ves desde fuera, y te dices... vale...pero quien es este loco, es demasiado... quizás ya ha sido bastante

Y frenas... y al frenar es cuando te das cuenta que, aunque ha valido la alegría este esfuerzo, y ves todo lo que has ganado, también empiezas a ver que es tiempo de parar e integrar... quizás estas vivencias no dan para mas, o sencillamente ya has aprendido lo que venían a traerte

Entonces puedes dejar sentir todo el cansancio acumulado, el cuerpo y el alma se quejan, te mandan sus mensajes, para que aunque te cueste soltar lo que estas viviendo, tampoco te lleva a nada mejor seguir

Lloras, te enfadas, te sientes agotado, sin ganas de nada, se empiezan a mover situaciones a tu alrededor... todo te lleva a frenar...
Sencillamente, hay que parar y soltar

Y vienen los días de vacío... de estar entre dos aguas, de recobrar la serenidad, la paz que hace tiempo que no sientes
Los días cotidianos... volver a recobrar las pequeñas rutinas... sin deseos, sin reflexiones siquiera, solo viendo pasar un rato esta vida, días de sol o de lluvia que se van deslizando suavemente, que van trayendo su arrullo y van armonizando tu vida otra vez...

Y vuelves a recordar lo que eres
Hasta que vuelvan nuevas emociones, jajaj... pero tan necesario y tan sanador es el tiempo de aprender como el tiempo de vacío

Túmbate sobre una col y descansa... te lo mereces!!!

Amo la vida

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