jueves, 28 de mayo de 2015
BOCADITOS DE AMOR
Eranse una vez dos hermanas que tenía un sueño...
Soñaban una casita, un hogar donde vivir, y disfrutaban imaginando como sería...
Y un buen día, su deseo se hizo realidad, por que ya se sabe, a veces los deseos se cumplen
Y tuvieron su casita, una casa pequeña, iluminada por el sol, con grandes cristales y un precioso jardín, y se volcaron con toda su pasión y amor a hacer de aquel sitio su hogar, un hogar luminoso y feliz
Como dos hormiguitas, iban trabajando y acicalando los rincones, y cada una ponía lo mejor de ella, fueron felices trabajando en este proyecto... una pintaba, otra decoraba, una limpiaba, otra se cuidaba del jardín... con gran armonía
Aquella casa llegó a ser la admiración del pueblo donde vivían, y la gente que en ella entraba encontraba siempre una sensación de paz y tranquilidad... se respiraba el amor y la dedicación, la ilusión y la alegría
Una de las dos hermanas plantó un día un cerezo.. y con paciencia esperó a que algún año las flores se volvieran cerezas... pero iba pasando el tiempo y el cerezo no daba frutos...
Esta hermana, quizás mas inquieta, empezó a sentir deseos de cambios, su hogar ya estaba creado, y llegó el tiempo en que su corazón le dijo... esto ya está bien, ahora debes caminar sola...
Y con gran pesar en su corazón, pero también con ilusión, busco otro camino... otra casa donde crear, y se depidió de la hermana con la que tanto había soñado, aprendido, reído y compartido
Pasaron los años, y un buen día, alguien llamó a su puerta...
Cuando fué a abrir, no vió a nadie... agacho la cabeza y encontró una pequeña cajita y un sobre
Se agacho y con curiosidad lo abrió... pero su corazón ya palpitaba presintiendo la emoción... dentro de la cajita había una cereza roja y dulce...
En el sobre había una nota: Esta es la primera cereza que ha madurado en tu cerezo... y con amor te la entrego...
En sus ojos se formaron dos pequeñas gotas alegres
Comio la dulce fruta, y guardó la semilla para su jardín... y al cabo de unos años el cerezo hermano le regaló cientos de cerezas
Donde has dejado amor, siempre queda un eco
Y colorín, colorado, este cuento se ha acabado...
Amo la vida
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